Belle and Sebastian en el Luna

Lunes. Mitad de mes. Fresco en Buenos Aires. Luna Park y ellos. Cronica acotada de un show en palabras de todos: buenisimo.

Llegue al estadio para ver a la segunda banda que vino de Glasgow a estos pagos (la primera de este año, y que vi, fueron los Franz Ferdinand), despues de lo que podia haberse llamado un pequeño robo a travez de mi poca compasion. En otras palabras, tomando una Coca en el subte aparece una zaparrastroza niña de pies descalzos al grito de “No me da’ la un traguito?” por lo que se imaginaran el final. Pero pensandolo mejor despues la tenia que dejar en la puerta, asi que en logica me hizo un favor, no?

Bueno al bajar (o subir) del subte me encontre al publico de esa noche formado por:  jovenes adultos con grandes lentes de marco negro y rulos, adolescentes de polleras con zapatillas y pañuelos en la cabeza y un par de señores mayores con remeras de Los Smiths. O sea, Indies. Todos ellos hijos de alguna Lisa Simpson que hubiese deseado nacer en Inglaterra.

Poco vendedor de remera, tipica negra con brillitos (duh!) y mucho de agua o Coca Zero.

El show tuvó de telonero al frontman de Cuentos Borgeanos, que es la segunda vez que lo veo (primero con The Killers), y el más indie de los que estabamos ahi, con una guitarra y reemplazando a la banda por un teclado magico y sintetizadores. ¿Por que digo esto? Porque se quizo hacer el Moe, en la reforma de su preciada taberna,  poniendo ojos en las pantallas y  fabulosos escritores fallecidos. Faltaban los conejitos corriendo y las rusas androginas.

Puntualmente (bah, se hicieron desear 15 minutos) y con estadio lleno para sorpresa de todos, aparecieron ellos, vestidos sencillamente, una escenografia con un par de luces, con sus guitarras y violines y pianos y cellos y sus canciones melancolicamente hermosas. Empezando con “I Didn’t See It Coming”,  Stuart bailaba y daba saltitos como si estuviera en un charquito mientras entonaba “I’ m a cuckoo”.

Repasaron de a poquito su carrera, un par de charlas y chistes entre la banda y el publico, y en el medio esas canciones que nos hacen menear la cabeza y mover el piecito mientras nos llegan al corazon. Los uh-uh del publico (puedo ser Freedie Mercury, dijo Steven) de “I´m Not Living in the Real World”, la version lenta de “Funny Little Frog” y la simpatia de Stuart no que tenia limites y de vez en cuando se metia entre los suertudos de la primera fila.

La sorpresa fue mayor, cuando hizó subir a cuatro afortunados a saltar, bailar y aplaudir en “Dirty Dream Number Two” y la hermosa “The Boy With The Arab Strap”  y el premio, habia otro mayor que bailar y abrazar a tu banda favorita , una lindas medallas. Repito con admiracion y envidia: suertudos. Suerte tambien para mi platea que se vio sorprendida por la audacia del escoces que vino a cantar un ratito para los pibes del fondo.

Despues del falso receso volvieron para el final con mi cancion favorita “Judy and the dream of horses”, con “Get Me Away From Here, I’m Dying” y cerraron, despues de dos horas de show, con “Me and the Major”.

Prometieron volver a Baires ‘cause they falling in love with Argentina, y nosotros nos enamoramos con ellos, la primera y esperemos que no ultima visita de los Belle and Sebastian, termino con un aplauso del publico y  fue inevitable no volver a casa con una sonrisa en la cara y tarareando alguna cancion. Yo los espero para volver a recibir más alegre melancolia.

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